En nuestro hotel creemos que la experiencia del huésped empieza mucho antes del check-in.
Empieza con las personas que cada día hacen posible que todo funcione.
Nuestra nueva directora lo tiene claro: el factor humano es nuestro mayor valor. Por eso ha querido dar un paso al frente y convertir el cuidado del equipo en una acción visible y real.
Cada mañana, antes de comenzar la jornada, acompaña al equipo de pisos a un lugar especial del hotel, o junto a la playa. Allí, con la brisa del mar y un maravilloso amanecer, comparten unos minutos de estiramientos y preparación física para empezar el día con energía y bienestar.
No es solo una rutina. Es un mensaje.
Cuidar a quienes cuidan cada habitación, cada detalle, cada estancia.
Porque cuando el equipo se siente valorado y acompañado, esa energía se transmite en cada rincón del hotel.
Y eso… también forma parte de la experiencia.